Nerón 2020

Por surrealista que resulte, no es completamente imposible que el COI decida encomendar la organización de las olimpiadas a Madrid, una ciudad en quiebra técnica. La razón es sencillamente que nadie más parece lo suficientemente idiota como para asumir semejante despilfarro desde lo más  profundo de la crisis económica. Por suerte para el olimpismo las élites madrileñas se mantienen fieles a su ideología neroniana. Se habla con entusiasmo de la ceremonia de inauguración. Tal vez vez se podrían quemar en el pebetero un par de miles de millones de euros en billetes pequeños. O sacrificar ritualmente a unos cuantos receptores de la RMI.

Para quienes no les baste con  su sentido común para rechazar la candidatura madrileña, este artículo de Carolina del Olmo de 2004 daba ya todas las claves de las mentiras de los beneficios económicos y sociales del olimpismo y otros macroeventos: Poco pan y mucho circo: el papel de los “macroeventos” en la ciudad capitalista