la lucha de clases y la red social

“Los investigadores Ed Mayo y Agnes Nairn han hallado que ‘en Gran Bretaña, los niños de hogares con más carencias pasan mucho más tiempo ante el televisor e Internet que sus homólogos de hogares más acomodados’. Los datos son asombrosos: en comparación con los más privilegiados, es nueve veces más probable que los niños de hogares pobres con ordenadores coman delante de estos aparatos y cinco veces más probable que permanezcan inmersos en ellos antes de acostarse. (…). Todo lo cual equivale a decir que los niños pobres consumen más vida de pantalla que sus homólogos más pudientes.
He aquí un hecho básico, aunque ignorado a menudo, acerca de la red social: las interacciones cara a cara, las relaciones personales y la presencia física pueden ser formas de privilegio. Este hecho básico es conocido por cualquiera que busque empleo y haya enviado su curriculum por correo electrónico a un posible empleador; las probabilidades de que alguien lo lea son muy escasas. El privilegio y la proximidad, la presencia y el acceso van de la mano. En las comunidades más pobres, las interacciones cara a cara no dan poder a los niños y la red de amigos en Internet no abre puertas”.

Richard Sennett, Juntos. Rituales, placeres y políticas de cooperación, Barcelona, Anagrama, 2012, p. 206

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9 pensamientos en “la lucha de clases y la red social

  1. Aparte de la inutilidad de los contactos virtuales sin contactos analógicos, lo que más me llama la atención de ese texto es cómo cambian las tornas y siempre para peor: si algo les quedaba antes a los pobres eran sus lazos y ahora resulta que conservar lazos y relaciones está pasando a ser también cosa de ricos. Igual que ahora ser gordo es de pobre. O dar biberón. Parece que la redistribución hacia arriba no es sólo cosa de nuestros sistemas fiscales neoliberales: es absolutamente todo lo bueno lo que se va concentrando en las manos de los de arriba. Lo explica muy bien Eva Illouz en “Intimidades congeladas” (y Houellebecq en “Ampliación del campo de batalla”)

  2. Hola César, le envié este post a mis alumnos y una de las respuestas que recibí fue esta:
    “… estoy trabajando con el instituto colombiano de bienestar familiar, tengo a mi cargo CIEN adolescentes, y a la mayoría les he escuchado siempre usar terminos como facebook, instagram, blackberry y lo mas paradojico es que son niños estrato 1 y 2”.

  3. Hola César, le envié este post a mis alumnos y entre las varias respuestas que recibí estaba esta:
    “… estoy trabajando con el instituto colombiano de bienestar familiar, tengo a mi cargo CIEN adolescentes, y a la mayoría les he escuchado siempre usar terminos como facebook, instagram, blackberry y lo mas paradojico es que son niños estrato 1 y 2”.

  4. Y entonces llega Manues Castells y suelta en una entrevista en Argentina…

    “-Eso es negar de plano la famosa fragmentación que promovería Internet…

    -Ese es mi problema con los medios de comunicación. Los periodistas, salvo
    honrosas excepciones como la suya, no leen a los académicos. Todos hablan
    de Internet como si ya supieran todo por lo que hacen sus hijos o nietos.
    Existen en el mundo más de 60 institutos de investigación dedicados al
    estudio empírico de las relacione entre Internet, la cultura, la economía,
    la sociedad, etc. Por lo tanto, hay muchas cosas que ya sabemos, con datos
    duros. Una de esas cosas es que Internet en lugar de disminuir la
    sociabilidad la aumenta, en lugar de alienar contribuye a desalienar, en
    lugar de deprimir contribuye a manejar mejor la depresión y el stress. Por
    una razón muy sencilla: un sistema de comunicación libre e interactivo
    agrupa a la gente. Cuanto más usamos Internet, más sociabilidad física
    tenemos”.

    http://ssociologos.com/2013/08/04/manuel-castells-la-sociabilidad-real-se-da-hoy-en-internet/

  5. Me fío más de Sennett que de Castells. Castells lleva persiguiendo todos los fantasmas y modas de la modernidad desde los setenta, empezando por el marxismo para terminar con las redes o el hacktivismo. No cuestiono su sinceridad y reconozco gustoso la importancia de muchas de sus aportaciones, pero este cambio constante de pareja de baile, muy moderno en sí mismo, llega a aburrir y, sobre todo, en la España de los bancos de alimentos me parece pasado de moda y nada pertinente.

  6. Pingback: César Rendueles Sociofobia El cambio político en la era de la utopía digital | La playa de Madrid

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